Los eventos escolares a los que no llega el papá de tu peque
By the dip team · Clinical consultant: Pauline Sam, MD ·

Versión en inglés · traducción en preparación
Este artículo aún está en inglés. La traducción al español está en preparación.
Los eventos escolares a los que no llega el papá de tu peque
Módulo 18 · Vacaciones y eventos escolares · Artículo 07 · Wave 3 · 4-7, 8-12, 13-17
Tu peque levantó la vista desde el escenario, o desde la cancha, buscando a sus dos personas, y una de ellas no estaba. En la otra casa dijeron que iban a venir y no llegaron, o no dijeron nada y simplemente no estaban, y tu peque lo notó. Le viste la cara en el momento en que se dio cuenta, y ahora cargas dos cosas a la vez: el dolor de tu peque y tu propio enojo con el papá que le falló en un día que importaba.
Este es uno de los momentos más difíciles en la vida pública de una familia separada, porque la decepción es del peque, se ve, y la causó alguien a quien tú no puedes controlar. Es un tema delicado, porque hay dolor de verdad, para tu peque y seguramente también para ti. La forma en que manejes ese momento marca la diferencia entre que se quede solo con la decepción o que alguien lo acompañe a sentirla.
El lugar vacío que buscó tu peque
Los niños buscan a sus personas en los eventos de la escuela, y un peque que recorre al público con la mirada y no encuentra al papá que esperaba ver lo siente. Según la edad y según cada quien, puede mostrarse como una tristeza a la vista, como una carita serena que tapa el dolor, como enojo más tarde, como un silencio que no acabas de ubicar, o como un peque que finge que no le importa. Como sea que se muestre, la decepción casi siempre es real, aunque la haga chiquita.
Lo primero que conviene saber es que tú no puedes llenar ese lugar vacío, y que tratar de compensarlo de más a veces lo vuelve más notorio. Lo que sí puedes hacer es estar presente por completo y con calidez, para que, cuando tu peque recorra al público con la mirada, al menos te encuentre a ti, ahí firme, contento de estar viéndolo. Tu presencia confiable no borra la ausencia, pero significa que tu peque no se queda sin nadie. Ser el papá o la mamá que está presente y firme es lo más útil que puedes ofrecer en ese momento, más que cualquier palabra sobre por qué en la otra casa no llegaron.
Acompaña el dolor sin hablar mal de la otra casa
Cuando tu peque muestra la decepción, el instinto se parte en dos, y los dos jalones son fuertes. Un jalón es consolar quitándole peso: no pasa nada, no importa, no te pongas triste. El otro es ponerte del lado de tu peque en contra de la otra casa: no puedo creer que no haya venido, qué típico de él. Los dos se entienden, y los dos se pierden de lo que tu peque necesita.
Quitarle peso abandona el sentimiento. Un peque al que le dicen que la ausencia no importa, cuando para él claramente sí importó, aprende que su dolor no está permitido, y se queda solo con él. La decepción es real y hay que recibirla, no hacerla a un lado.
Hablar mal de la otra casa carga a tu peque de otra manera. Cuando dejas ver tu enojo con el papá que no llegó, o te sigues de largo sobre lo poco confiable que es, pones a tu peque en la posición de cargar tu desprecio hacia alguien a quien quiere, encima de su propio dolor. Ahora tu peque tiene dos problemas: el papá no vino, y el papá o la mamá que sí está presente está enojado de una forma que vuelve todo más grande y más pesado. Los niños sobrellevan mejor una ausencia cuando se les permite sentir su propia decepción limpia que cuando se les enreda con el enojo de uno de sus papás hacia el otro.
El camino de en medio es validar lo que siente tu peque con honestidad mientras dejas tu propio enojo fuera de eso. Vi que estabas buscando a tu papá. Es bien feo cuando alguien que querías ahí no está. Está bien sentirte triste por eso. Recibes el dolor, lo nombras, dejas que sea real, y no le agregas tu comentario sobre la otra casa. Tu peque puede tener su sentimiento, completo, sin tener además que cargar con el tuyo.
No inventes pretextos que no puedas sostener
Hay una trampa relacionada: cubrir a la otra casa con explicaciones y consuelos que a lo mejor no se sostienen. Seguro tuvo una muy buena razón. Claro que quería estar aquí. Va a venir la próxima, te lo prometo. Esto sale de un instinto amable, el de proteger a tu peque del peso completo de la decepción y el de cuidar la imagen de la otra casa. Pero te puede salir al revés, sobre todo si la ausencia es parte de un patrón, porque levanta expectativas que en la otra casa quizá no cumplan, y un peque al que le dicen una y otra vez que el papá va a venir la próxima, y luego no llega, aprende a desconfiar de ese consuelo y vuelve a salir lastimado.
Una postura más honesta ni habla mal ni da demasiados pretextos. No tienes que explicar ni defender la ausencia de la otra casa; puedes simplemente quedarte con lo que siente tu peque y con lo que de verdad es cierto. No sé por qué tu papá no pudo estar aquí hoy. Sé que es una decepción. Yo estoy muy contento de haberte visto. No estás condenando y no estás haciendo promesas que no puedas cumplir. Estás siendo honesto sobre lo que no sabes, honesto sobre la decepción, y presente con calidez. Esa honestidad, junto con tu presencia firme, acompaña a tu peque mejor de lo que lo harían una defensa o un ataque.
Para un peque más grande, sobre todo, que alcanza a ver el patrón con claridad, los consuelos falsos suenan huecos y pueden sentirse como que lo están manejando. A esa edad les hace mejor un reconocimiento honesto que respeta lo que ya percibieron.
Cuando la ausencia es un patrón
Un evento perdido una vez es una cosa; un papá que no llega una y otra vez es otra, y eso ya entra en un terreno más grande y más difícil. Cuando las ausencias son un patrón, cuando a tu peque lo decepcionan una y otra vez por lo impredecible que es uno de sus papás, todo lo que vimos arriba para el momento a momento sigue aplicando, pero por debajo hay un tema más hondo que el marco de vacaciones y eventos no alcanza a abarcar del todo.
Ese tema más hondo, el papá o la mamá crónicamente impredecible o ausente y cómo ayudar a un peque que está de duelo por esa falta de un piso firme, es el terreno del módulo dedicado a esto: Cuando el papá o la mamá de tu peque no está bien (Módulo 17). Si reconoces tu situación en la palabra patrón, ese módulo le habla con más profundidad, incluso a cómo ayudar a tu peque a darle sentido a un papá que sigue sin aparecer, sin defender lo indefendible ni destruir el vínculo de tu peque con un papá al que tal vez todavía quiere y necesita.
Para el evento perdido una sola vez, en cambio, el trabajo es acotado y se puede hacer: está presente tú, recibe la decepción de tu peque con honestidad, deja tu propio enojo fuera, y no hagas promesas en nombre de la otra casa. Tu peque puede asimilar bien una decepción cuando un papá o una mamá firme lo ayuda a sentirla limpia.
La frase que te llevas
Cuando en la otra casa no llegan a un evento, tu peque recorre al público con la mirada y encuentra un lugar vacío, y la decepción es real aunque la haga chiquita. Tú no puedes llenar el lugar, pero sí puedes estar presente por completo y con calidez. Recibe el dolor de tu peque con honestidad, sin quitarle peso y sin hablar mal de la otra casa, porque echarle tu enojo encima de su decepción lo carga con las dos cosas. Evita los pretextos y las promesas que no puedas cumplir, y quédate honesto sobre lo que no sabes y cálido en tu propia presencia. Y donde las ausencias sean un patrón, el módulo sobre cuando el papá o la mamá de tu peque no está bien le habla al trabajo más hondo.
Tu peque encontró un lugar vacío donde esperaba a uno de sus papás. Tú no puedes poner ahí a alguien, pero sí puedes asegurarte de que no se quede solo con la decepción, acompañado por el papá o la mamá que sí llegó.
No puedes llenar el lugar vacío. Sí puedes asegurarte de que tu peque no se quede solo frente a él, con su dolor recibido limpiamente, por el papá o la mamá que sí apareció.
Esto es autoayuda, no consejo médico, psicológico ni legal, y no sustituye la ayuda de un profesional cualificado. Si tú o tu hijo o hija podéis estar en peligro, llama a los servicios de emergencia de tu zona.