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Módulo 16 · special needs disability and neurodivergence

Coordinar la terapia y los apoyos entre las dos casas

By the dip team · Clinical consultant: Pauline Sam, MD ·

Todas las edades7 min de lectura
Coordinar la terapia y los apoyos entre las dos casas

Coordinar la terapia y los apoyos entre las dos casas

Módulo 16 · Necesidades especiales y neurodivergencia · Artículo 06 · Wave 3 · todas las edades


Un peque con necesidades especiales casi siempre trae alrededor todo un calendario de apoyos. Terapia de lenguaje los martes. Terapia ocupacional cada quince días. Sesiones de conducta, un maestro de apoyo, revisiones cada cierto tiempo. Y casi todas vienen con tarea para la casa, las cosas que el terapeuta le pide a la familia practicar entre una sesión y otra. En una familia que vive en dos casas, todo esto tiene que abarcar dos hogares, dos calendarios y a dos personas que tal vez se estén coordinando bien, o tal vez no.

Esta es la parte de logística. Menos sobre el terreno emocional y más sobre la maquinaria práctica de lograr que la terapia y los apoyos de tu peque de verdad funcionen en las dos casas, porque un apoyo que queda partido entre dos hogares descoordinados rinde muchísimo menos que ese mismo apoyo cuando llega parejo. La buena noticia es que casi todo esto es un problema de coordinación, y los problemas de coordinación se resuelven con los sistemas correctos, incluso entre personas que no se llevan bien.

La tarea entre sesiones es el verdadero tratamiento

Aquí va algo que es fácil pasar por alto. En la mayoría de las terapias infantiles, la sesión semanal no es donde ocurre casi todo el avance. El avance ocurre en la práctica entre sesiones, el trabajo diario o frecuente que el terapeuta deja para hacer en casa. Los ejercicios de lenguaje que se practican toda la semana. Las estrategias de terapia ocupacional que se usan a diario. Los enfoques de conducta que se aplican de forma constante. La sesión guía y va ajustando; la práctica en casa es donde se va acumulando el cambio de verdad.

Esto quiere decir que, para un peque en terapia entre dos casas, que ambas casas carguen con esa tarea entre sesiones importa muchísimo. Si la práctica se hace con dedicación en una casa y nada en la otra, tu peque recibe en los hechos medio tratamiento, y el avance se frena en esa misma proporción. La terapia no es solo la cita; es la cita más la práctica constante en casa, y constante quiere decir las dos casas.

Así que la primera prioridad de coordinación es asegurarse de que ambas casas sepan cuál es la tarea entre sesiones y de que las dos la hagan. Para eso, la información tiene que llegar a las dos personas, no nada más a quien le toca llevar a tu peque a la cita. Unas instrucciones de práctica en casa que solo llegan a una casa dejan a la otra sin poder participar, sin que sea su culpa. Hacer que esa información llegue a ambas personas es la pieza que sostiene toda la coordinación.

El canal para compartir la información

Coordinar los apoyos entre las dos casas se mueve sobre la información que fluye de manera confiable hacia ambas personas, y aquí es donde muchas familias tropiezan, no por mala fe sino por pura logística. Quien lleva a tu peque a la terapia escucha las novedades, recibe las instrucciones de práctica en casa, se entera de los cambios de calendario. A la otra persona, a menos que exista un canal a propósito, la dejan fuera, y entonces no puede apoyar el trabajo aunque quiera.

La solución es un canal pensado a propósito para compartir la información sobre los apoyos de tu peque, ese mismo canal de tono práctico que describe el módulo de comunicación, aplicado a la terapia y a los apoyos. Que ambas personas reciban las novedades del terapeuta y las instrucciones de práctica en casa, que las dos conozcan el calendario de citas, que las dos estén al tanto de los cambios y los avances. Algunas familias acuerdan que el terapeuta o el prestador del servicio se comunique directamente con las dos personas, lo cual quita la necesidad de que una le pase todo a la otra y el riesgo de que la información se pierda o se distorsione en el camino. Cuando el prestador puede copiar a ambas personas en las novedades, suele ser la solución más limpia.

Donde la relación lo permite, un sistema compartido (un calendario compartido para las citas, un documento compartido con las tareas de práctica del momento, una forma de que las dos casas vean el plan de apoyos de tu peque) mantiene a todos en la misma página. Donde la relación está más tensa, hasta un canal mínimo pero confiable que haga llegar lo esencial a las dos personas es muchísimo mejor que tener a una a oscuras. La meta es simple: que ambas casas tengan lo que necesitan para sostener la terapia de tu peque de forma constante.

Quién lleva a tu peque a qué

La pregunta práctica de quién lleva a tu peque a cuál cita es su propia tarea de coordinación, y vale la pena resolverla a propósito en lugar de dejar que se acomode al aventón. Las citas de terapia muchas veces caen en días específicos que pueden coincidir o no con la casa en la que está tu peque ese día, lo cual abre preguntas sobre el traslado, el permiso en el trabajo y lo que es justo.

Hay varias maneras que funcionan. Donde se pueda, las citas se pueden agendar para que caigan dentro del calendario de convivencia, de modo que cada quien lleve a tu peque a las citas que tocan durante su tiempo. Donde eso no se pueda, las dos personas pueden acordar quién se encarga de cuáles citas, repartiendo la carga como mejor les acomode según su situación, o una puede tomar la mayoría de los traslados mientras la otra apoya de otras formas. Lo que importa es que quede acordado y sea confiable, para que las citas de tu peque de verdad se cumplan de forma constante y nadie se quede con un resentimiento por un reparto injusto y que nunca se habló.

Tu peque no debería ser quien lleve esto, ni quedar atrapado en pleitos sobre quién se suponía que lo iba a llevar. Un peque que falta a su terapia porque cada quien pensó que la otra se estaba encargando, o que queda en medio de una discusión sobre quién hace los traslados, paga por una falla de coordinación que les toca resolver a los adultos. Dejar la logística clara, con tiempo, a través del canal, hace que el apoyo de tu peque siga caminando sin tropiezos.

Las dos casas como parte del mismo equipo

El marco más de fondo es este: la terapia y los apoyos de un peque funcionan mejor cuando ambas casas se ven a sí mismas como parte del mismo equipo de apoyo, trabajando el mismo plan hacia las mismas metas para tu peque. Es la idea de la Aldea aplicada a un peque con necesidades especiales: entre más coordinadas y remando juntas estén las personas que cuidan de tu peque, más efectivo es el apoyo.

Esto es de verdad más fácil cuando las dos personas se llevan bien, y de verdad más difícil cuando no. Pero incluso entre personas a las que les cuesta cooperar en general, la terapia de tu peque muchas veces puede ser un terreno donde sí es posible coordinarse, porque la meta, ayudar a tu peque, casi siempre es una que ambas comparten de corazón. Plantear la coordinación alrededor de esa meta compartida, y no alrededor de la relación entre ustedes, puede volverla viable aun cuando otras áreas de la crianza compartida estén difíciles. Los dos queremos que esto le ayude a nuestro hijo, así que vamos a asegurarnos de que el apoyo siga parejo en las dos casas.

Donde coordinarse es de verdad imposible por el estado de la relación de crianza, el terapeuta o las demás personas que atienden a tu peque a veces pueden ayudar a darle estructura a la comunicación, y las rutas de mediación pueden servir cuando el conflicto está bloqueando el cuidado de tu peque. Un peque cuyo apoyo se está viendo minado por el conflicto entre sus papás es una situación a la que vale la pena traer ayuda, porque su avance depende de ello.

La frase que te llevas

La terapia de un peque funciona en buena medida a través de la práctica en casa entre sesiones, lo cual significa que ambas casas carguen ese trabajo de forma constante importa tanto como las citas en sí. Esto depende de que la información fluya de manera confiable hacia las dos personas, idealmente con el prestador comunicándose directamente con ambas, a través de un canal pensado a propósito que mantenga a las dos casas alineadas en la práctica en casa, el calendario y los avances. La logística de quién lleva a tu peque a qué debe quedar acordada con claridad y por adelantado, para que el apoyo camine sin tropiezos y tu peque no quede atrapado en las fallas de coordinación. Y todo esto funciona mejor cuando ambas casas se ven a sí mismas como un solo equipo de apoyo, trabajando un plan compartido hacia una meta compartida.

El apoyo de tu peque es tan fuerte como lo sea su constancia en las dos casas. Coordinen la práctica, compartan la información, dejen resuelta la logística, y ustedes dos se vuelven un solo equipo dándole a tu peque el apoyo que necesita.

La terapia vive en la práctica de cada día, no nada más en la sesión semanal. Que ambas casas la carguen, coordinadas y alineadas, es lo que convierte un montón de citas sueltas en avance real para tu peque.

Esto es autoayuda, no consejo médico, psicológico ni legal, y no sustituye la ayuda de un profesional calificado. Si tú o tu hijo o hija pudieran estar en peligro, llama a los servicios de emergencia de tu localidad.